RBD, EL NEGOCIO Y LAS MODAS JUVENILES PRESENTES DESDE HACE DÉCADAS
Uno puede tomar la realización de un postgrado como una inversión para la vida, el simple hecho de realizar una carrera universitaria también resulta muy útil de cara al desenvolvimiento que podamos tener. Estos pensamientos también los trasladamos a nuestros hijos y nos proyectamos a que cubrir sus necesidades de educación superior, es decir, invertimos en ellos, ultimadamente ellos nos asistirán cuando seamos ancianos, ese es el pensamiento de muchos padres, es generalmente el hombre quine piensa así, la madre sólo se preocupa en dar todo de sí sin esperar la más mínima retribución. Sin embargo, viendo las noticias de espectáculos, abrí los ojos a una realidad subyacente y pensé en la idea de que uno pueda tener un hijo talentoso en el ámbito artístico, de ser así, no habría colegiatura que superará sus ingresos. Esto se me vino a la mente cuando vi la nueva gira del grupo juvenil RBD por algunos países de América Central y los llenos que presentaban los estadios donde realizaban sus actuaciones. Es increíble la cantidad de dinero que se debe mover tras esa industria en la que la calidad musical no viene precisamente de un talento que podamos calificar como desbordante, millones de dólares recaudados por seis jovencitos que simplemente podríamos definir como “entonaditos” a la hora de cantar.
En efecto, el grupo RBD se presentó el pasado sábado en el Estadio de Managua, en Nicaragua a estadio lleno como parte de su gira denominada Tour Celestial y que promociona su cuarto álbum titulado Hecho en España. Todas las herramientas del negocio se juntan en las giras de este grupo de jóvenes, por ejemplo en esta gira el concierto se abre con la presentación de una bailarina, disfrazada de hada, en el escenario quien con una varita mágica realiza la cuenta regresiva antes de la salida a escena del grupo que se hace entre luces de colores y los efectos más modernos, además de las pantallas gigantes estratégicamente ubicadas en los estadios. El público asistente está representado en su mayoría por niños que van acompañados de sus padres y por adolescentes que evidentemente son cautivados por estos efectos especiales, son personas que no van más allá y no se fijan mucho en los arreglos musicales o la propuesta musical propiamente dicha que les puedan presentar, hasta podemos decir que son arrastrados por todo el mercadeo que viene detrás, principalmente alentado por la novela hecha para la televisión en la que el grupo participa. Cuando menos se dan cuenta ya son parte de la moda RBD. Lo curioso es que la mayoría de gente ha pasado por etapas similares y, al alcanzar una edad más madura, se han visto avergonzados por haber formado parte de estos circos montados en base a las ventas y no a la música como debería ser.
Si los jóvenes de la actualidad gozan con RBD, antes hubo otras generaciones de jóvenes que gozaron con productos similares, por ejemplo tenemos el caso de Timbiriche que también fue creado con el grupo objetivo juvenil en mente. Pero sin duda los casos más palpables fueron los de Parchis y los mismos Menudo, quienes fueron un verdadero boom en su época y que ahora son la cruz con la que muchos adultos cargan. Y eso solo por citar a los grupos hispanos porque los Estados Unidos también tuvieron siempre estos productos, con mucha mayor calidad musical por cierto, tal es el caso de los Jackson Five o de los mismos Monkees en los años sesenta, quizá el primero de estos productos hecho para jóvenes.