BAILANDO EN LA OSCURIDAD
Los años que uno pasa en la escuela son de un recuerdo imborrable. La gran mayoría de nuestros gratos recuerdos tienen asiento en la época de nuestra educación y en especial en los años de escuela. Algunos recuerdos sobresalen por encima de otros por su vivacidad y constante recordación. Al mismo tiempo, los mismos se reinventan o sería mejor decir, se actualizan cuando algún nexo o dato lo conecta con la historia reciente. Tal caso me sucedió el último fin de semana.
Era el domingo por la tarde y la casa estaba en esa paz que sólo este día es capaz de traer. Mis hijos se habían ido al cine con sus amigos a ver alguna de esas películas de las que uno prefiere mantenerse a raya y mi mujer había salido de compras con su mejor amiga, yo por mi parte me había quedado en casa y, lo más importante, con la tarjeta de crédito en mi bolsillo. Tenía la casa para mí sólo por unas horas como me gustaba. Ya habían pasado un par de horas desde el almuerzo y el periódico me entregaba sus últimas líneas, así que me dirigí hasta el ordenador donde me propuse estudiar un poco los nuevos productos que tenía en mi trabajo para la próxima semana, eran unas muestras médicas de las cuáles había que confeccionar unos manuales técnicos. Afortunadamente no era yo quien debía realizarlos sino simplemente inventariarlos y clasificarlos para distribuirlos entre nuestra fuerza de ventas en el laboratorio donde trabajo. Aproveché el tiempo y me relajé por bastante rato con uno de mis pasatiempos favoritos, leer sobre música al tiempo que escuchaba unos buenos discos en mi fiel torna mesa Fischer.
Navegando por Internet me enteré que “El Jefe” Bruce Springsteen cumplía 58 años de edad ese mismo domingo y que además estaba por lanzar un nuevo disco al mercado titulado Magic. El lanzamiento tendría lugar en tan sólo unos días, el 2 de octubre. Este dato me trasladó inmediatamente al año 1984, año en que Bruce Springsteen le entregaba al mundo su trabajo titulado Born In The USA, metiéndose al bolsillo a toda la clase obrera de los Estados Unidos. Fue uno de esos discos que marcó época y que ya es un clásico entre los amantes del buen rock. En mi caso particular fue el primer disco de vinilo que compré con mis propinas a la edad de diez años. Lo recuerdo como si fuera ayer. Había tenido la oportunidad de escuchar al “Jefe” por la radio con su tremendo éxito Dancing In The Dark, una canción que no me casaba de bailar en las fiestas de esos años en su versión especial extendida, tan característica de la década de los ochentas. La segunda canción que escuché en las radios en esa época fue Born In The USA, fue ahí que me hice fanático de Bruce Springsteen, era una canción con mucha fuerza, estaba viva y no paraba de escucharla a todo volumen. Fue así que compré el vinilo con gran emoción y entusiasmo. La placa cuenta con otros temas igualmente memorables como Bobby Jean o Working On The Highway y baladas indelebles como I’m On Fire. Sin duda fue el disco que acercó al trabajador común a la elaborada música de Springsteen, al darle en esta obra un toque más comercial respecto a sus trabajos anteriores.
Por su puesto que en ese momento saqué el vinilo que aún conservo y lo puse en mi torna mesa, dejando que los recuerdos fluyeran en mi mente, la época de colegio en technicolor desfiló por mi mente. No me di cuenta de la hora y ya estaba oscureciendo, eso me recordó la media luz de las fiestas y situé el brazo del toca discos en el surco de Dancing In The Dark y, como un niño, ahí mismo me puse a bailar, solo, al estilo de los ochentas.